El yeso muerto: patología por exceso de humedad

Una de los problemas mas frecuentes que se presentan sobre superficies trabajadas con yeso, resultado de la sobresaturación de agua o de una mezcla mal realizada.

Originalmente se le llama yeso muerto a aquel material que ha iniciado el proceso de fraguado pero que nunca termina de endurecer, degenerando en una resistencia muy deficiente. Es consecuencia de una adición excesiva de agua, la inclusión de restos viejos de mezcla o porque el material utilizado ya ha superado la fecha de uso recomendada por el fabricante.

Por extensión, también se llama "yeso muerto" a aquel que ha sufrido los efectos de la humedad excesiva durante un tiempo prolongado, tornándose blando y frágil al tacto, desmenuzándose o deformándose con facilidad.

Síntomas de la patología

Fácilmente se puede identificar con un examen superficial:

  • Superficie blanda.
  • Desprendimiento total o parcial del material.
  • Cambios en la coloración.
  • Manchas de humedad

El área afectada por el yeso muerto se caracteriza por ser blanda, consecuencia de la baja adherencia y escasa resistencia características de la patología, lo que termina produciendo el desprendimiento total o parcial de la superficie, muchas veces sin la acción mecánica de ningún otro elemento.

Cambios en la coloración, manchas de humedad, abolladuras y grietas son síntomas que indican que el material no ha alcanzado la resistencia ideal, consecuencia de una sobrehidratación de la mezcla o de que el área ha sido afectada directamente por un exceso de humedad.

Como evitar el yeso muerto

Si no se tiene la suficiente experiencia en la aplicación del producto o el yesero necesita disponer de un tiempo de trabajo por encima del recomendado, se sugiere utilizar un yeso con aditivos retardantes de fraguado. Basta con encontrar una linea comercial indicada para yesaire, o bien de producto para enlucir o con retardante.

Para prevenir el deterioro posterior del yeso terminado por efecto de la exposición a la humedad, debe evitarse a toda costa escapes de agua o filtraciones del subsuelo, así como el contacto con agua de lluvia. Esta es la razón por la que jamás se recomienda el uso de este material en zonas exteriores.

Uso en la obra

Aunque suele ser un problema indeseable, el yeso muerto en estado fresco también puede emplearse como un mortero muy fino de acabado para un revestimiento, aplicado como última capa del enyesado para tapar poros muy pequeños, ralladuras y arañazos, nunca en un grosor superior a 1,5 milímetros.

Solución o reparación

El yeso sobrehidratado ya ha perdido la cohesión de sus partes y nunca va alcanzar o recuperar los rangos de resistencia ideales, así que cualquier solución definitiva para el yeso muerto pasa por renovar completamente la zona afectada. Es decir que es necesario remover primeramente todo el material degradado para luego aplicar una capa de mezcla con las proporción adecuada de agua, para que no retarde el fraguado ni afecte la resistencia final.

Algunos profesionales sugieren aplicar una o dos manos de algún consolidante al silicato (biocalce, maype, ecosil, etc), que en teoría endurecerá el material hasta una cierta profundidad (dependiendo de la marca). Sin embargo, esto no es una cura definitiva y es probable que en poco tiempo mas o menos la patología vuelva a manifestarse.

Antes de la aparición de los aditivos retardantes del fraguado era frecuente que los yeseros echaran algo mas de agua al yeso a fin de retardar el proceso de endurecimiento para disponer de mas tiempo de trabajo.

Superficie afectada por yeso muerto

Cuando el agua utilizada es excesiva la consecuencia de esto es la producción de un material que nunca termina de endurecerse o con muy baja resistencia: el yeso muerto.

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